Un objeto cotidiano que invita a pausar, mirar y agradecer.
Este individual doble faz, ilustrado a mano, nace como un homenaje a lo que sucede antes de que la comida llegue a la mesa. Cada lado cuenta una historia, conectando el origen con el presente en un solo gesto.
Por un lado, el agricultor: una representación del trabajo silencioso que sostiene la vida diaria. Es un recordatorio de las manos que siembran, cuidan y esperan, entendiendo que cada alimento es fruto de tiempo, esfuerzo y una profunda relación con la tierra.
Por el otro, los alimentos: una celebración de la diversidad del territorio colombiano. La papa que crece en el frío de la montaña, la yuca que encuentra su fuerza en el Caribe, y muchos otros cultivos que, desde distintos climas y geografías, coinciden en la cotidianidad de nuestra cocina.
Juntos, estos dos mundos crean un diálogo entre origen y mesa, entre territorio y cultura.
Un recordatorio de que lo cotidiano también es patrimonio.
Más que un individual, es una invitación:
a hacer conciencia en cada bocado,
a estar presentes,
y a agradecer.
Individual doble faz
Ilustraciones hechas a mano
Tela antifluidos sublimada
Alto: 33 cm
Ancho: 43 cm
No restregar
No meter en lavadora
Lavar de forma delicada
Planchar en seco